viernes, 28 de noviembre de 2014

Aportes de Ferdinand De Saussure y de Charles Sanders Peirce, a la Semiótica

En el presente trabajo analizaremos los aportes que han hecho dos importantes autores a la disciplina de la semiótica, se trata de Ferdinand De Saussure y de Charles Sanders Peirce, el estudio de los trabajos de estos investigadores  nos permite entender el elemento fundamental de la semiótica el signo y aunque ambos difieren en la concepción de este, (la naturaleza diádica o tríadica del signo), pienso que ambas posturas, lejos de enfrentarse, se complementan  ya que aportan, elementos conceptuales que profundizan el entendimiento de la función semiótica.

Saussure, introduce el concepto de signo lingüístico, el cual es la combinación del (significado) y del (significante), que componen en conjunto una entidad lingüística de dos caras interdependientes .Saussure se opone a que se considere al signo lingüístico como una entidad unitaria, que implique concebir a la lengua como una nomenclatura. Él plantea que la unidad lingüística es una entidad biplánica compuesta por dos términos: un concepto y una imagen acústica.

La semiótica fue concebida por Ferdinand de Saussure como “la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social”. La lengua debe ser concebida como una institución social, de naturaleza mental previa e independiente de los usos de los hablantes. Hace hincapié en la facultad mental asociativa, ya que la misma desempeña un papel determinante en la organización de la lengua como sistema. Esta facultad es la que posibilita la asociación entre los conceptos con la representación de los signos lingüísticos.

Charles Sanders Peirce, en cambio rechaza esta concepción dual y plantea, la estructura tríadica básica que conforma la relación lógica de nuestro conocimiento como un proceso de significación. Para Peirce, la función representativa del signo no estriba en su conexión material con el objeto ni en que sea una imagen del objeto, sino en que sea considerado como tal signo por un pensamiento. En esencia, el argumento es que toda síntesis proposicional implica una relación significativa, una semiosis (la acción del signo), en la que se articulan tres elementos: El signo o representamen, el objeto y el interpretante.

El signo o representámen , en palabras de Peirce, es “algo que está para alguien en lugar de algo bajo algún aspecto o capacidad. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente o quizá un signo más desarrollado. Ese signo creado es al que llamo interpretante del primer signo. Este signo está en lugar de algo, su objeto. Está en lugar de algo no en todos sus aspectos, sino sólo en relación con alguna idea a la que a veces he llamado la base del representámen”. El objeto es aquello por lo que está el signo, aquello que representa y por último el interpretante es el signo equivalente o más desarrollado que el signo original, causado por ese signo original en la mente de quien lo interpreta. Se trata del elemento distintivo y original en la explicación de la significación por parte de Peirce y juega un papel central en toda interpretación no reduccionista de la actividad comunicativa humana. Este tercer elemento convierte a la relación de significación en una relación tríadica —frente a todo dualismo cartesiano o estructuralista post-saussureano—, pues el signo media entre el objeto y el interpretante, el interpretante relaciona el signo y el objeto, y el objeto funda la relación entre el signo y el interpretante.


Puede decirse que la aportación capital de Peirce consiste en poner de manifiesto que, si se acepta que los procesos de significación son procesos de inferencia, ha de aceptarse también que la mayor parte de las veces, esa inferencia es de naturaleza hipotética , esto es, que implica siempre una interpretación y tiene un cierto carácter de conjetura. Nuestra interpretación es siempre falible, esto es, puede ser siempre mejorada, corregida, enriquecida o rectificada.

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