Aportes de Ferdinand De
Saussure y de Charles Sanders Peirce, a la Semiótica
En el presente trabajo analizaremos los aportes que han hecho
dos importantes autores a la disciplina de la semiótica, se trata de Ferdinand
De Saussure y de Charles Sanders Peirce, el estudio de los trabajos de estos
investigadores nos permite entender el
elemento fundamental de la semiótica el signo y aunque ambos difieren en la concepción
de este, (la naturaleza diádica o tríadica del signo), pienso que ambas posturas,
lejos de enfrentarse, se complementan ya
que aportan, elementos conceptuales que profundizan el entendimiento de la función
semiótica.
Saussure, introduce el concepto de signo lingüístico, el cual
es la combinación del (significado) y del (significante), que componen en
conjunto una entidad lingüística de dos caras interdependientes .Saussure se
opone a que se considere al signo lingüístico como una entidad unitaria, que
implique concebir a la lengua como una nomenclatura. Él plantea que la unidad
lingüística es una entidad biplánica compuesta por dos términos: un concepto y
una imagen acústica.
La semiótica fue concebida por Ferdinand de Saussure como “la
ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social”. La
lengua debe ser concebida como una institución social, de naturaleza mental
previa e independiente de los usos de los hablantes. Hace hincapié en la
facultad mental asociativa, ya que la misma desempeña un papel determinante en
la organización de la lengua como sistema. Esta facultad es la que posibilita la
asociación entre los conceptos con la representación de los signos
lingüísticos.
Charles Sanders Peirce, en cambio rechaza esta concepción dual
y plantea, la estructura tríadica básica que conforma la relación lógica de nuestro
conocimiento como un proceso de significación. Para Peirce, la función
representativa del signo no estriba en su conexión material con el objeto ni en
que sea una imagen del objeto, sino en que sea considerado como tal signo por
un pensamiento. En esencia, el argumento es que toda síntesis proposicional
implica una relación significativa, una semiosis (la acción del signo), en la
que se articulan tres elementos: El signo o representamen, el objeto y el
interpretante.
El signo o representámen , en palabras de Peirce, es “algo
que está para alguien en lugar de algo bajo algún aspecto o capacidad. Se dirige
a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente o quizá
un signo más desarrollado. Ese signo creado es al que llamo interpretante del
primer signo. Este signo está en lugar de algo, su objeto. Está en lugar de
algo no en todos sus aspectos, sino sólo en relación con alguna idea a la que a
veces he llamado la base del representámen”. El objeto es aquello por lo que
está el signo, aquello que representa y por último el interpretante es el signo
equivalente o más desarrollado que el signo original, causado por ese signo original
en la mente de quien lo interpreta. Se trata del elemento distintivo y original
en la explicación de la significación por parte de Peirce y juega un papel
central en toda interpretación no reduccionista de la actividad comunicativa
humana. Este tercer elemento convierte a la relación de significación en una
relación tríadica —frente a todo dualismo cartesiano o estructuralista
post-saussureano—, pues el signo media entre el objeto y el interpretante, el
interpretante relaciona el signo y el objeto, y el objeto funda la relación
entre el signo y el interpretante.
Puede decirse que la aportación capital de Peirce consiste en
poner de manifiesto que, si se acepta que los procesos de significación son
procesos de inferencia, ha de aceptarse también que la mayor parte de las
veces, esa inferencia es de naturaleza hipotética , esto es, que implica siempre
una interpretación y tiene un cierto carácter de conjetura. Nuestra
interpretación es siempre falible, esto es, puede ser siempre mejorada,
corregida, enriquecida o rectificada.
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