Los Movimientos Sociales y los Medios
Alternativos en la Revolución Bolivariana.
Por: Eduardo Guzmán.
Con
el triunfo de la Revolución Bolivariana en Venezuela, es común escuchar el
termino Movimientos Sociales, asociado, a las manifestaciones en defensa de los
derechos humanos, protestas antimperialistas, congresos de pueblos originarios,
foros en defensa de la naturaleza y movilizaciones en defensa de la propia
Revolución Bolivariana. Nos preguntamos entonces, ¿Qué son estos Movimientos
Sociales?, ¿Cómo se formaron en Venezuela?, ¿Cómo pueden estar presentes mediáticamente,
en tantos escenarios?, ¿Cuál es el papel que juegan en el proceso
revolucionario Venezolano? En las próximas líneas, trataremos de responder
estas interrogantes, acerca de uno de
los actores políticos, de mayor protagonismo en el proceso de cambios que vive
Venezuela en los actuales momentos.
Comencemos
por definir que son los Movimientos
Sociales. En líneas generales, un movimiento social es un grupo no formal de
individuos, con intereses comunes, dedicados a cuestiones sociopolíticas que
tiene como finalidad el cambio social. Salvador Martí Puig, los caracteriza más
específicamente, como actores políticos colectivos de movilización, que poseen, intereses de reivindicación comunes, con
una débil estructura organizativa, un discurso temático transversal, y un ámbito de intervención política no
convencional, que entra en conflicto con los poderes establecidos. En
cuanto a su composición social, Hartmut
Kärner Sociólogo alemán y profesor de la Universidad de Giessen, explica que no
representan en si una clase social homogénea, a pesar de que en algunas
ocasiones, las reivindicaciones que exigen, corresponden a una determinada
clase social, son movimientos policlasistas, lo que posibilita, que puedan
llegar a ser verdaderos movimientos de masa. Kärner, también comenta, que los
movimientos sociales no tienen la estructura organizativa de un partido, es
decir, no reconocen militancia formal ni capacidad jerarquizada de decisión, pueden,
sin embargo, en el curso de su fortalecimiento, desarrollar una mínima
institucionalización y delegar la toma de decisiones en un comité, sin llegar a
ser por ello una institución formal. Algunos ejemplos de estos movimientos, con
expresiones a escala mundial, son el movimiento feminista, el movimiento
ecologista, el movimiento obrero, el movimiento pacifista o antimilitarista, y
más reciente el movimiento antiglobalización.
En
el marco de la Guerra Fría, producto de la política anticomunista estadounidense
y con la complicidad de gobiernos militares o “democracias” títeres del
Departamento de Estado norteamericano, se ejecutó en Latinoamérica un plan
sistemático de exterminio de líderes de partidos y movimientos de izquierda,
denominado Plan Cóndor. Venezuela no escapo, entre los años 60 y 70, de esta
política nefasta. La persecución,
detenciones, torturas y desapariciones
forzadas, de las cuales fueron objeto los líderes políticos de las
organizaciones progresistas en Venezuela, aunado a la declaración de ilegalidad
de los principales partidos de izquierda, de ese periodo, el Partido Comunista
de Venezuela (PCV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), forzó a
los dirigentes de estas organizaciones políticas a tomar la vía de la clandestinidad y la lucha armada.
Paralelamente, el secuestro, por parte de la derecha, de organizaciones sindicales, como la Confederación
de Trabajadores de Venezuela ( CTV), que debían luchar por las reivindicaciones
de la clase obrera, ahora se prestaban a los intereses patronales, todo lo
anterior, fue cerrando al pueblo, las
alternativas de interlocución política formales, para la obtención de sus
reivindicaciones.
La situación antes descrita fue el caldo de
cultivo de nuevas formas de auto-organización, del pueblo, para exigir respuestas al Estado, de una serie de
necesidades insatisfechas, en todos los niveles de la sociedad, sobre todo en
los sectores de mayor pobreza, azotados por las medidas económicas neoliberales
que se estaban implementando en el país y en toda América Latina, estas formas
de auto-organización popular, fueron dando paso a lo que hoy conocemos como los
Movimientos Sociales en Venezuela. Es
así, como en los barrios de Caracas fueron surgiendo, organizaciones, como las
Agrupaciones Cristianas de Base, identificadas con la teología de la liberación
y la doctrina social de la iglesia. Movimientos culturales, como el de la Canción
Necesaria, del cual el Cantor del Pueblo, Ali Primera fue su máximo exponente. A
nivel campesino, la lucha por el derecho a la tierra, fue tomando fuerza y
organicidad, ejemplo, importante el Movimiento Campesino de Los Cañizos Palo
Quemao, en el estado Yaracuy. En los liceos y universidades se gestaba, la
organización de un movimiento estudiantil, que en los años 80, protagonizo
luchas importantes, en contra de la
privatización de la educación, presupuesto justo para las Universidades y la implementación del pasaje estudiantil,
además de convertirse en referencia para otros movimientos que luchaban por sus
reivindicaciones.
En
cuanto al papel clave del Movimiento Estudiantil, en la organización del
movimiento popular en Venezuela, Haiman El Troudi y Luis Bonilla Molina coautores del libro “Historia de la Revolución Bolivariana”,
relatan en esta obra, que en los
ochenta, los sectores juveniles vivieron una nueva etapa de politización que significó
un reavivamiento de las luchas estudiantiles. La novedad se expresaba en la
articulación de este sector con las luchas barriales, obreras y de los diversos
movimientos de resistencia social. A ello contribuyó el hecho que un importante
contingente de cuadros revolucionarios de las diversas fracciones y corrientes pacificadas
o en armas incursionó en el campus de las principales universidades públicas
venezolanas. Profesores, empleados, obreros y estudiantes universitarios comprometidos
con la transformación social del país iniciaron un proceso de activación
política desde las trincheras de la academia. Situación que contribuyó con que
se erigieran importantes referentes culturales y corrientes de opinión pública
crítica en el interior de las casas de estudio superior. La experiencia
callejera, edificada desde las barricadas estudiantiles, dio lugar a un acumulado
pedagógico de rebeldía que reflejaba los nuevos aprendizajes de la
desobediencia de los oprimidos e insumisos. Las multitudes fueron perdiendo el
miedo a la calle, lo público se fue convirtiendo en el espacio para la protesta
ciudadana.
Ahora
bien, estas formas de organización, en principio incipientes, deben pasar por un proceso que las convierta en movimientos
con participación masiva, que verdaderamente puedan ejercer, la presión
necesaria para generar los cambios exigidos al Estado, para ello un movimiento social debe superar varias tareas de suma
importancia, entre las que están, conseguir nuevos miembros, mantener la moral
y el compromiso de los miembros con los que ya cuenta, conseguir cobertura de
los medios de comunicación idealmente pero no necesariamente favorable a su
causa, movilizar el apoyo de grupos externos, limitar las opciones de control
social ejercidas por sus adversarios y finalmente, influir sobre lo político
para que la administración actué.
Podemos
observar, entonces, como el proceso de desarrollo y consolidación de cualquier
Movimiento Social, depende en gran medida, de la capacidad de comunicación, que
tengan estos grupos. Sin embargo, como lo explica, Eduardo Tamayo, periodista e
investigador, en una ponencia presentada,
para el año 2005, en el encuentro “Colombia: diálogo cultural y TIC para el
fortalecimiento de los procesos comunitarios”, desarrollada en la ciudad colombiana de
Santiago de Cali, en el
mundo de la información y la comunicación, se registran en las últimas décadas procesos crecientes de concentración y
monopolización a escala mundial y regional. Fusiones, reestructuraciones y adquisiciones
transfronterizas, han dado lugar al nacimiento de unos pocos conglomerados multimedia
que controlan los medios masivos de comunicación. Estos
conglomerados cumplen un doble rol: como agentes discursivos y como agentes
económicos. En tanto actores económicos se inscriben en una de las actividades
de mayor desarrollo y que más ganancias genera, a tal punto que desde ellas han
surgido algunas de las mayores fortunas
del mundo. Como agentes “discursivos” no solo “venden y legitiman el ideario
global sino que también lo transforman en discurso social hegemónico,
difundiendo visiones del mundo y modos de vida que transfieren al mercado la
regulación de las demandas colectivas.
En
los países de América Latina, incluyendo Venezuela también se ha producido,
este proceso de concentración mediática,
por parte de grupos que tradicional e históricamente han detentado
el poder económico y político, mismos que han entrado en alianza, de manera
subordinada, con el capital transnacional. Estos grupos por supuesto, no dan
cabida a la expresión de los movimientos sociales, que en su mayoría, mantienen
un discurso que adversa sus intereses. Si bien el poder de las
corporaciones y de las empresas mediáticas es muy grande, sin embargo éste no
es absoluto, presentándose fisuras, sobre todo en momentos de crisis en los que
han sido severamente cuestionados. Esto se ha evidenciado, en Venezuela donde
los grandes medios han reemplazado a los partidos políticos convirtiéndose en
agentes activos de la oposición al proceso bolivariano. Los grandes medios
venezolanos han perdido credibilidad y legitimidad debido a su “labor” de
manipulación y desinformación. La respuesta de los ciudadanos no se ha hecho esperar
y han “castigado” a algunos periódicos, negándose a comprarlos, por lo que
éstos han tenido que reducir drásticamente sus tirajes. Esto, igualmente, ha
desarrollado la conciencia sobre la necesidad de contar con medios propios que
permitan no solo contrarrestar la influencia del poder mediático sino de
emprender procesos de comunicación pluralistas y democráticos.
Desde
sencillos boletines y periódicos comunitarios, grafitis y periódicos murales,
asambleas comunitarias, teatro de calle, radios itinerantes, hasta estaciones
de radio y televiso, comunitarias, regionales y nacionales, los movimientos
sociales se han dotado, a lo largo de su historia y en la actualidad, de los
medios necesarios, para ganar partidarios, generar el consenso, difundir sus
agendas de movilización , así como dar a conocer sus luchas a otros movimientos
sociales y a la colectividad en general. Actualmente, uno de los elementos más
significativos, para contrarrestar a los monopolios dominantes de la
intermediación y transmisión informativa ha sido la apropiación del
ciberespacio por parte de movimientos sociales y redes de la sociedad civil que
descubren que la Internet permite disponer de canales propios para difundir sus
ideas y sus reivindicaciones sin filtros, controles o manipulaciones de
terceros. A comienzos del siglo XXI, encontramos una explosión de redes
sociales y comunidades virtuales que producen, crean, intercambian y difunden
información, imágenes, voces y opiniones utilizando herramientas como sitios
Web, listas de correo electrónico, chats y foros, web log, blogs o bitácoras,
los teléfonos móviles, entre otros. “Hay todo un flujo de informaciones
circulando por fuera de los sistemas formales, que indica que muchos millones
de personas han escogido canales alternativos para informarse y opinar”.
Cuando,
el Comandante Chávez, llega al poder en Venezuela, apoyado por una coalición de
partidos de izquierda y una base popular conformada por un número importante de
Movimientos Sociales, al cual se le llamo el Polo Patriótico, comprende la
necesidad de apoyar las iniciativas que tenían los Movimientos Sociales, en
relación a los medios alternativos de comunicación, es así, que como parte de
una política de Estado, financia iniciativas, como TV Catia y Radio Perola,
entre las más conocidas de decenas de emisoras de tv y radios comunitarias.
Para
el 11 de abril de 2001 se produjo un golpe de Estado fallido que intentó
derrocar al Presidente Hugo Chávez, siendo restituido dos días después en el
poder por el pueblo que se lanzó a las calles. Los medios alternativos de
información fomentados por el gobierno revolucionario, jugaron un papel
importante en estos acontecimientos históricos. En la auto convocatoria y la
repuesta inmediata del pueblo venezolano destaca la conformación de una red que
permitió romper el cerco informativo impuesto por los grandes medios utilizando
no solo la Internet sino los celulares, las radios y la televisión comunitaria
por cable, además de la comunicación cara a cara o los mensajes que llevaban y
traían los motorizados que tanto abundan
en Caracas.
Como
hemos visto, los Movimientos Sociales y los Medios Alternativos de Información,
tienen un papel de suma importancia en los procesos de cambio que hoy tiene
Venezuela, el Estado revolucionario, a través, de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela y
Leyes Orgánicas, los ampara y fomenta, entendiendo que son una garantía para que se mantenga la
Revolución Bolivariana, defendiéndola ante sus enemigos tanto interna como
externas y por supuesto generando crítica y autocrítica, para ir corrigiendo
las desviaciones del proceso.