miércoles, 18 de marzo de 2015

Los Movimientos Sociales y los Medios Alternativos en la Revolución Bolivariana.
Por: Eduardo Guzmán.

Con el triunfo de la Revolución Bolivariana en Venezuela, es común escuchar el termino Movimientos Sociales, asociado, a las manifestaciones en defensa de los derechos humanos, protestas antimperialistas, congresos de pueblos originarios, foros en defensa de la naturaleza y movilizaciones en defensa de la propia Revolución Bolivariana. Nos preguntamos entonces, ¿Qué son estos Movimientos Sociales?, ¿Cómo se formaron en Venezuela?, ¿Cómo pueden estar presentes mediáticamente, en tantos escenarios?, ¿Cuál es el papel que juegan en el proceso revolucionario Venezolano? En las próximas líneas, trataremos de responder estas  interrogantes, acerca de uno de los actores políticos, de mayor protagonismo en el proceso de cambios que vive Venezuela en los actuales momentos.

Comencemos por definir que son los  Movimientos Sociales. En líneas generales, un movimiento social es un grupo no formal de individuos, con intereses comunes, dedicados a cuestiones sociopolíticas que tiene como finalidad el cambio social. Salvador Martí Puig, los caracteriza más específicamente, como actores políticos colectivos de movilización, que  poseen, intereses de reivindicación comunes, con una débil estructura organizativa, un discurso temático  transversal,  y un ámbito de intervención política no convencional, que entra en conflicto con los poderes establecidos. En cuanto  a su composición social, Hartmut Kärner Sociólogo alemán y profesor de la Universidad de Giessen, explica que no representan en si una clase social homogénea, a pesar de que en algunas ocasiones, las reivindicaciones que exigen, corresponden a una determinada clase social, son movimientos policlasistas, lo que posibilita, que puedan llegar a ser verdaderos movimientos de masa. Kärner, también comenta, que los movimientos sociales no tienen la estructura organizativa de un partido, es decir, no reconocen militancia formal ni capacidad jerarquizada de decisión, pueden, sin embargo, en el curso de su fortalecimiento, desarrollar una mínima institucionalización y delegar la toma de decisiones en un comité, sin llegar a ser por ello una institución formal. Algunos ejemplos de estos movimientos, con expresiones a escala mundial, son el movimiento feminista, el movimiento ecologista, el movimiento obrero, el movimiento pacifista o antimilitarista, y más reciente el movimiento antiglobalización.

En el marco de la Guerra Fría, producto de la política anticomunista estadounidense y con la complicidad de gobiernos militares o “democracias” títeres del Departamento de Estado norteamericano, se ejecutó en Latinoamérica un plan sistemático de exterminio de líderes de partidos y movimientos de izquierda, denominado Plan Cóndor. Venezuela no escapo, entre los años 60 y 70, de esta política  nefasta. La persecución, detenciones, torturas y  desapariciones forzadas, de las cuales fueron objeto los líderes políticos de las organizaciones progresistas en Venezuela, aunado a la declaración de ilegalidad de los principales partidos de izquierda, de ese periodo, el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), forzó a los dirigentes de estas organizaciones políticas a tomar la vía de la  clandestinidad y la lucha armada. Paralelamente, el secuestro, por parte de la derecha, de  organizaciones sindicales, como la Confederación de Trabajadores de Venezuela ( CTV), que debían luchar por las reivindicaciones de la clase obrera, ahora se prestaban a los intereses patronales, todo lo anterior,  fue cerrando al pueblo, las alternativas de interlocución política formales, para la obtención de sus reivindicaciones.

 La situación antes descrita fue el caldo de cultivo de nuevas formas de auto-organización, del pueblo, para  exigir respuestas al Estado, de una serie de necesidades insatisfechas, en todos los niveles de la sociedad, sobre todo en los sectores de mayor pobreza, azotados por las medidas económicas neoliberales que se estaban implementando en el país y en toda América Latina, estas formas de auto-organización popular, fueron dando paso a lo que hoy conocemos como los Movimientos Sociales en Venezuela.Es así, como en los barrios de Caracas fueron surgiendo, organizaciones, como las Agrupaciones Cristianas de Base, identificadas con la teología de la liberación y la doctrina social de la iglesia. Movimientos culturales, como el de la Canción Necesaria, del cual el Cantor del Pueblo, Ali Primera fue su máximo exponente. A nivel campesino, la lucha por el derecho a la tierra, fue tomando fuerza y organicidad, ejemplo, importante el Movimiento Campesino de Los Cañizos Palo Quemao, en el estado Yaracuy. En los liceos y universidades se gestaba, la organización de un movimiento estudiantil, que en los años 80, protagonizo luchas importantes, en contra  de la privatización de la educación, presupuesto justo para las Universidades y  la implementación del pasaje estudiantil, además de convertirse en referencia para otros movimientos que luchaban por sus reivindicaciones.

En cuanto al papel clave del Movimiento Estudiantil, en la organización del movimiento popular en Venezuela,  Haiman El Troudi y Luis Bonilla Molina coautores  del libro “Historia de la Revolución Bolivariana”, relatan  en esta obra, que en los ochenta, los sectores juveniles vivieron una nueva etapa de politización que significó un reavivamiento de las luchas estudiantiles. La novedad se expresaba en la articulación de este sector con las luchas barriales, obreras y de los diversos movimientos de resistencia social. A ello contribuyó el hecho que un importante contingente de cuadros revolucionarios de las diversas fracciones y corrientes pacificadas o en armas incursionó en el campus de las principales universidades públicas venezolanas. Profesores, empleados, obreros y estudiantes universitarios comprometidos con la transformación social del país iniciaron un proceso de activación política desde las trincheras de la academia. Situación que contribuyó con que se erigieran importantes referentes culturales y corrientes de opinión pública crítica en el interior de las casas de estudio superior. La experiencia callejera, edificada desde las barricadas estudiantiles, dio lugar a un acumulado pedagógico de rebeldía que reflejaba los nuevos aprendizajes de la desobediencia de los oprimidos e insumisos. Las multitudes fueron perdiendo el miedo a la calle, lo público se fue convirtiendo en el espacio para la protesta ciudadana.

Ahora bien, estas formas de organización, en principio incipientes, deben  pasar por un proceso que las convierta en movimientos con participación masiva, que verdaderamente puedan ejercer, la presión necesaria para generar los cambios exigidos al Estado, para ello un movimiento  social debe superar varias tareas de suma importancia, entre las que están, conseguir nuevos miembros, mantener la moral y el compromiso de los miembros con los que ya cuenta, conseguir cobertura de los medios de comunicación idealmente pero no necesariamente favorable a su causa, movilizar el apoyo de grupos externos, limitar las opciones de control social ejercidas por sus adversarios y finalmente, influir sobre lo político para que la administración actué.

Podemos observar, entonces, como el proceso de desarrollo y consolidación de cualquier Movimiento Social, depende en gran medida, de la capacidad de comunicación, que tengan estos grupos. Sin embargo, como lo explica, Eduardo Tamayo, periodista e investigador, en una  ponencia presentada, para el año 2005, en el encuentro “Colombia: diálogo cultural y TIC para el fortalecimiento de los procesos comunitarios”,  desarrollada en la ciudad colombiana de Santiago de Cali, en el mundo de la información y la comunicación, se registran en las últimas décadas  procesos crecientes de concentración y monopolización a escala mundial y regional.  Fusiones, reestructuraciones y adquisiciones transfronterizas, han dado lugar al nacimiento de unos pocos conglomerados multimedia que controlan los medios masivos de comunicación. Estos conglomerados cumplen un doble rol: como agentes discursivos y como agentes económicos. En tanto actores económicos se inscriben en una de las actividades de mayor desarrollo y que más ganancias genera, a tal punto que desde ellas han surgido algunas de las  mayores fortunas del mundo. Como agentes “discursivos” no solo “venden y legitiman el ideario global sino que también lo transforman en discurso social hegemónico, difundiendo visiones del mundo y modos de vida que transfieren al mercado la regulación de las demandas colectivas.

En los países de América Latina, incluyendo Venezuela también se ha producido, este  proceso de concentración mediática, por parte de  grupos  que tradicional e históricamente han detentado el poder económico y político, mismos que han entrado en alianza, de manera subordinada, con el capital transnacional. Estos grupos por supuesto, no dan cabida a la expresión de los movimientos sociales, que en su mayoría, mantienen un discurso que adversa sus intereses. Si bien el poder de las corporaciones y de las empresas mediáticas es muy grande, sin embargo éste no es absoluto, presentándose fisuras, sobre todo en momentos de crisis en los que han sido severamente cuestionados. Esto se ha evidenciado, en Venezuela donde los grandes medios han reemplazado a los partidos políticos convirtiéndose en agentes activos de la oposición al proceso bolivariano. Los grandes medios venezolanos han perdido credibilidad y legitimidad debido a su “labor” de manipulación y desinformación. La respuesta de los ciudadanos no se ha hecho esperar y han “castigado” a algunos periódicos, negándose a comprarlos, por lo que éstos han tenido que reducir drásticamente sus tirajes. Esto, igualmente, ha desarrollado la conciencia sobre la necesidad de contar con medios propios que permitan no solo contrarrestar la influencia del poder mediático sino de emprender procesos de comunicación pluralistas y democráticos.

Desde sencillos boletines y periódicos comunitarios, grafitis y periódicos murales, asambleas comunitarias, teatro de calle, radios itinerantes, hasta estaciones de radio y televiso, comunitarias, regionales y nacionales, los movimientos sociales se han dotado, a lo largo de su historia y en la actualidad, de los medios necesarios, para ganar partidarios, generar el consenso, difundir sus agendas de movilización , así como dar a conocer sus luchas a otros movimientos sociales y a la colectividad en general. Actualmente, uno de los elementos más significativos, para contrarrestar a los monopolios dominantes de la intermediación y transmisión informativa ha sido la apropiación del ciberespacio por parte de movimientos sociales y redes de la sociedad civil que descubren que la Internet permite disponer de canales propios para difundir sus ideas y sus reivindicaciones sin filtros, controles o manipulaciones de terceros. A comienzos del siglo XXI, encontramos una explosión de redes sociales y comunidades virtuales que producen, crean, intercambian y difunden información, imágenes, voces y opiniones utilizando herramientas como sitios Web, listas de correo electrónico, chats y foros, web log, blogs o bitácoras, los teléfonos móviles, entre otros. “Hay todo un flujo de informaciones circulando por fuera de los sistemas formales, que indica que muchos millones de personas han escogido canales alternativos para informarse y opinar”.

Cuando, el Comandante Chávez, llega al poder en Venezuela, apoyado por una coalición de partidos de izquierda y una base popular conformada por un número importante de Movimientos Sociales, al cual se le llamo el Polo Patriótico, comprende la necesidad de apoyar las iniciativas que tenían los Movimientos Sociales, en relación a los medios alternativos de comunicación, es así, que como parte de una política de Estado, financia iniciativas, como TV Catia y Radio Perola, entre las más conocidas de decenas de emisoras de tv y radios comunitarias. Para el 11 de abril de 2001 se produjo un golpe de Estado fallido que intentó derrocar al Presidente Hugo Chávez, siendo restituido dos días después en el poder por el pueblo que se lanzó a las calles. Los medios alternativos de información fomentados por el gobierno revolucionario, jugaron un papel importante en estos acontecimientos históricos. En la auto convocatoria y la repuesta inmediata del pueblo venezolano destaca la conformación de una red que permitió romper el cerco informativo impuesto por los grandes medios utilizando no solo la Internet sino los celulares, las radios y la televisión comunitaria por cable, además de la comunicación cara a cara o los mensajes que llevaban y traían los motorizados  que tanto abundan en Caracas.

Como hemos visto, los Movimientos Sociales y los Medios Alternativos de Información, tienen un papel de suma importancia en los procesos de cambio que hoy tiene Venezuela, el Estado revolucionario, a través, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y  Leyes Orgánicas, los ampara y fomenta, entendiendo  que son una garantía para que se mantenga la Revolución Bolivariana, defendiéndola ante sus enemigos tanto interna como externas y por supuesto generando crítica y autocrítica, para ir corrigiendo las desviaciones del proceso.